Reprimir o Educar?

Castigar reprime, NO educa

“Si no los castigamos no aprenden” - “Si no los castigamos no piensan en sus errores” - “Si no los castigamos nosotros como padres perdemos autoridad”…

Crecimos con el mito de que nuestra tarea como padres y madres es hacer pagar con castigos a los niños y niñas los errores que cometen, si ellos no pagan lo que hacen mal no aprenden, esto nos hace crecer con venganza y resentimiento ... La palabra “disciplina” se deriva del latín discípulus, que significa discípulo, quien recibe una enseñanza de otro; se entiende como la labor que ejerce una persona para enseñar o adquirir buenos hábitos; Quiero que tengan en cuenta que en este artículo me refiero solo a la educación con los niños y las niñas.

¿Quién dijo que para que un niño aprenda algo lo tenemos que hacer sentir mal? ¿Quién dijo que nuestro papel como padres es reprimir y no enseñar? Los niños y las niñas están en etapa de desarrollo y aprendiendo cómo funciona el mundo a su alrededor, tenemos que darles oportunidades para cometer errores, esto les ayudará a aprender de ellos. 

Si un niño comete un error es seguramente porque no tuvo cuidado con lo que estaba haciendo y nosotros los adultos muchas veces en vez de enseñar, reprochamos, en vez de preguntar, suponemos. ¿Quién dijo que cuando cometemos un error la solución es que alguien nos haga sentir mal por lo que hicimos?  ¿Acaso no nos sentimos suficientemente mal con el error cometido?

Cuando cometemos un error necesitamos buscar soluciones, no reprochar el problema. Los niños y las niñas son muy inteligentes y si las consecuencias los enseñan... con las propias consecuencias de sus errores van a aprender más rápido que recalcándoles lo malo que hicieron. 

Cuando nos hacen sentir mal por los errores que cometemos nos sentimos apenados, inseguros, y seguimos reprochándonos a nosotros mismos en vez de resolver el problema, esto baja nuestra autoestima. Esos son los problemas que crecen con nosotros y nos acompañan hasta que somos adultos, en vez de enfocarnos en buscar una solución, nos enfocamos en reprocharnos a nosotros mismos y es más difícil solucionar el problema. 

Queremos futuros adultos que piensen en soluciones en vez de reprochar el problema, queremos futuros adultos que vean los errores como oportunidades de cambio no para bajar su autoestima y vivir con la culpa de lo que hicieron mal.

Años atrás los niños eran vistos como un adulto pequeño entonces se esperaba mucho de su comportamiento y la forma de ver la vida, no quiero decir que no debemos tener expectativas del comportamiento de los niños y las niñas, me refiero a que las expectativas deben ser realistas teniendo en cuenta que los niños y niñas son seres humanos en desarrollo y necesitan de soporte emocional y de un entorno saludable alrededor para aprender a interactuar con el mundo.

Pasando los años, la psicología y la ciencia han estudiado los seres humanos en más detalle, somos un mundo maravilloso y complejo y la ciencia ha demostrado que estamos hechos de experiencias, el ambiente que nos rodea y el ejemplo que tenemos al crecer. Tomemos ventaja de la nueva tecnología y los nuevos métodos de educación y enseñanza.

Castigar puede funcionar por el momento, pero cuando estamos tratando con niños líderes, persistentes e inteligentes, ellos van a buscar la forma de conseguir lo que quieren con o sin nuestro consentimiento. ¿Qué esperamos para el futuro? ¿Adolescentes que quieran cumplir sus sueños a escondidas y pasando por encima de todo y de todos sin una buena guía y un apoyo incondicional y de pronto cometan muchos errores al ser guiados por otros líderes negativos? ¿O adolescentes líderes que estén llenos de ganas y fuerzas para cumplir lo que quieren con una autoestima alta y apoyados 100% por las personas que los aman y esperan lo mejor de ellos?

Como adultos nuestra responsabilidad con los niños y niñas es guiar, apoyar, enseñar, educar. No reprochar castigar y opacar a los líderes del futuro. 

Tomemos el tiempo para analizar y cuestionar los comportamientos de los niños y las niñas; -Los malos comportamientos son también una forma de comunicación.  Comunicación es la acción de intercambiar  información entre dos o más participantes con el fin de transmitir o recibir significados, esta acción genera un comportamiento; Entonces analicemos que clase de comunicación tenemos con nuestros hijos. Recordemos que los niños y las niñas están en una etapa de crecimiento y también están aprendiendo a utilizar sus palabras, entonces: ¿Qué nos están queriendo decir con sus actitudes y comportamientos?